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Viajes
San Juan
La majestuosidad de los Andes, sus ríos, el Valle de la Luna, el observatorio astronómico, sus paseos históricos... El ex Puma Serafin Dengra, nos lleva a recorrer el circuito turístico que hizo hasta llegar a la ruta sanmartiniana.

Tentado por hacer la ruta sanmartiniana, llegué a San Juan. Me emocionaba pensar que iba a cabalgar siguiendo el histórico "Cruce de los Andes” del General San Martín. La única vez que había visitado esta provincia había sido en 1982, cuando jugaba con Los Pumas. El tiempo no me permitía recordar la belleza de sus paisajes, por eso me sorprendí al descubrir un lugar con tantas alternativas para conocer y disfrutar, en el que predominan la diversidad de imágenes, y sobre todo, la calidez y hospitalidad de su gente.
 
 HISTORIA Y CULTURA
Lo primero que hice fue recorrer el corazón de la ciudad. Tiene muchos sitios y emparentados con la historia del país, como la Casa Natal de Domingo Faustino Sarmiento, un lugar que conserva sus muros de adobe, techos de caña, barro y paja, y pisos de tierra apisonada, lo que hace de esa construcción el típico estilo colonial. La antigua residencia que es Museo Histórico Nacional desde 1910, conserva gran parte de su mobiliario original y tiene siete salas de exposición en los que encontré objetos que pertenecieron a Sarmiento a lo largo de su vida. Lo más impresionante es que dentro de la casa hay una biblioteca pública con más de 3.000 libros, que incluyen los 52 tomos de las Obras Completas del prócer.
 
Otro de los lugares que me sorprendió fue el Auditorio Juan Victoria. A solo 5 minutos del centro, ubicado frente al Parque de Mayo. El edificio ocupa casi una manzana y tiene un particular diseño arquitectónico que tiene una de las salas de conciertos más importantes de Sudamérica. ¿Lo que más me impactó? Tienen un órgano con 3.565 tubos metálicos y de madera, me sentí tentado a tocar ese instrumento que ofrece 44 registros diferentes, y le da espectacularidad a la sala.En mi recorrida por el circuito histórico sanjuanino también visité la celda donde el General San Martín se alojó antes de emprender su titánico cruce a la cordillera de los Andes. Desde allí nuestro prócer organizó la IV División del Ejército de los Andes y diseñó las rutas que utilizaría para la travesía, recorrerla me sirvió para tomar valor antes de copiar el mismo camino que él enfrentó con éxito. Faltaba poco para que yo comenzara el cruce de la cordillera.
 
 PAISAJES UNICOS
Descubrí los valles de San Juan casi por casualidad, porque mientras paseaba por la ciudad un comerciante me recomendó que los visitara. “Hagame caso, no se va a olvidar nunca de ese paseo”, me dijo, y tenía razón. Están ubicados en un radio no mayor a los 250 kilómetros, y al verlos invitan a la aventura y la emoción, con sus ríos cordilleranos, lagos, nieve y la presencia majestuosa e imponente de la montaña, que me seguía esperando. Cada vez faltaba menos para enfrentarla en el cruce que cambiaría mi forma de ver la naturaleza. Elegí comenzar esa travesía por los cinco molinos harineros de Jáchal, que desde hace seis años son Monumento Histórico Nacional. Son construcciones del Siglo XIX, una verdadera joya de la industria de antaño y un orgullo para los sanjuaninos porque tres de esos molinos, el de Sardiña, el de García y el de Huaco, fueron restaurados y funcionan como en sus mejores épocas.
 
Al despedirme de Jáchal pasé por su Iglesia en la que hay Cristo crucificado, traído de Potosí a fines del siglo XVIII, al que llaman “El Señor de la Agonía” y es una estructura de cuero negro y hecho a tamaño natural.Luego de unas horas de viaje, llegué a las Termas de Pismanta en el departamento de Iglesia, cuyas vertientes naturales están ubicadas a 2.010 metros sobre el nivel del mar, y sus propiedades curativas las han vuelto un atractivo de la zona para los turistas de todo el mundo. Bañarme en esas aguas volcánicas y livianas, cuya temperatura oscila entre los 38° y 45°, fue un placer que repetiré en cuanto pueda.
 
La Capilla de Achango, resultó otro sitio inolvidable. Fue construida por los Jesuitas en el Siglo XIII, con paredes de 30 centímetros de espesor, techos de tijerales de algarrobo y piso de tierra cubierto por alfombras tejidas en telares rústicos.Justo al pie de los Andes, a unos 230 kilómetros al oeste de la ciudad de San Juan, se levanta Barreal con sus doradas alamedas y la imponencia del paisaje cordillerano que crea un clima ideal para el descanso. Allí me reencontré con mi gran amor: el deporte. El paisaje plácido y el tono calmo de los sanjuaninos no impiden que la provincia proponga disfrutar de deportes intensos. Cabalgatas, montañismo en la alta cordillera, trekking, rafting, enduro y pesca en los ríos, son algunas de las posibilidades.
 
En la Pampa del Leoncito, una enorme llanura de tierra pálida, se puede experimentar con el “carrovelismo”. Kartings a vela, impulsados por el viento cordillerano, pueden superar los 70 Km/h. Al noroeste, en Rodeo, windsurfistas de todo el mundo llegan hasta el dique Cuesta del Viento: un espejo de agua de condiciones únicas para este deporte náutico, con vientos todo el año y en medio de un paisaje lunar. En el caso de un deporte tan refrescante como el rafting, las aguas bravas de los ríos Jáchal y Los Patos son imperdibles. 
 
AL FIN, EL CRUCE SANMARTINIANO
Llegué a Manantiales en 4x4 desde la Capital de San Juan, allí junto a otros turistas comecé la cabalgata, a mi me dieron un caballo, por mi tamaño, aunque el cruce se hace en mula. Tardamos casi tres días y medio para subir y otro tanto para el descenso, para repetir el viaje que relazó San Martín, allá por 1817. Hacía mucho frío y por momentos granizaba.Fueron días muy duros, con cabalgatas de nueve horas por territorios empinados a 4500 metros de altura y con un clima cambiante, en el que predominaron la lluvia y el granizo. A cada paso frente a esa imponente cordillera que se abría delante de nuestros ojos era inevitable pensar en que si para nosotros en el 2009 era difícil el cruce, cuanto más para los 5000 hombres que pasaron a la historia acompañando a San Martín para liberar Chile. ¡Fue una experiencia que no voy a olvidar nunca! 
 
EL VALLE DE LA LUNA
El Parque Provincial de Ischigualasto es uno de los lugares que genera más interés para los turistas. Conocido como “Valle de la Luna”, es uno de los yacimientos paleontológicos más importantes del mundo, que fue declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000.
El Submarino, el Hongo, la Cancha de Bochas, son algunas de las geoformas que han hecho famoso a este sitio en todo el mundo, exóticas figuras que la erosión del viento modeló de forma muy particular.
 
Algo que no sabía es que allí hay una enorme riqueza científica, ya que en esa cuenca se evidencia mejor que en cualquier otro lugar del mundo lo que ocurrió hace unos 230 millones de años, cuando reinaban los dinosaurios.
 
LA DESPEDIDA
No podía terminar mi paseo sin recorrer la Ruta del Vino, que es uno de los recorridos turísticos más elegidos, aunque se creó hace sólo cinco años. La mayoría de los viñedos más importantes de la provincia están en el pedemonte precordillerano del Valle de Tulum, un lugar selecto, cuyas condiciones resultan ideales para el desarrollo de la vid. Allí pude presenciar la vendimia, y husmear un poco en el proceso mismo de elaboración de los mejores vinos.
 
Las bodegas tienen propuestas muy diferentes: vinos orgánicos, de alta gama, y hasta el champagne elaborado en el corazón mismo de la montaña, con el que brindé para festejar por mi felíz estadía.

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laura
hola su... gracias x visitar san juan... en nuestra provincia hay lugares maravillososs.. fue muy emotiva tu visita para la fiesta del sol..!! suerte su!!! sos una persona maravillosaa... .
monica bigi,trenque lauquen
hola su,la verdad que san juan es bellisimo.en nuestro pais hay lugares verdaderamente hermosos, muy buena la nota.besitos.


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